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viernes, 23 de abril de 2010

Los colores y el estado de ánimo

¿Sabía que los colores transmiten estados de ánimo? A continuación, una guía para saber elegir el color más adecuado para cada cuarto

Los científicos, los médicos y los profesionales de la salud mental han venido estudiando la correlación entre el color y el estado anímico durante años. Actualmente, muchos de ellos creen que los colores no sólo pueden provocar distintas reacciones emocionales, sino también mejorar el humor y el bienestar interior.

Incluso, recientes estudios sugieren que más que ver el color, las personas lo experimentan. Por eso, los especialistas ahora son más propensos a creer que cada persona "siente" el color con el corazón, y no con la cabeza.

Los colores se pueden dividir en tres tipos básicos: activos, pasivos y neutros. Si recuerda y conoce bien los fundamentos de estas tres acciones, podrá pintar y decorar su casa de la manera que más se ajuste a los climas que intenta lograr.

Colores activos

Los colores activos son colores cálidos, e incluyen al amarillo, el naranja y el rojo. Estos colores inspiran sensaciones positivas y dan mayor confianza y extroversión.

Los colores cálidos pueden también inspirar actitudes de conversación y sociabilidad. El rojo, por ejemplo, “calienta” un cuarto como ninguna otra tonalidad.

Los amarillos intensos y los colores dorados destilan creatividad y ganas de trabajar, por lo que son ideales para las salas de oficina, las cocinas y las áreas de estudio.

Colores pasivos

Los colores más fríos, brindan sensación de paz y frescura. Los dormitorios, las áreas privadas y los cuartos de baño, son muy buenos lugares para decorar con azules, verdes y púrpuras.

Colores neutros

Los colores neutros, son como "colores descoloridos". Los beiges, los grises, y los blancos, no activan ni enfrían nada, pero, en su lugar, trabajan en conjunto con los demás colores, para unir cuartos y proporcionar la transición entre las diferente tonalidades.

Pintura para las paredes

Repintando las paredes, podría cambiar muy fácilmente el look o sensación de un cuarto. Mezclar o combinar colores dentro de un mismo esquema de tonalidades, es una manera excelente de balancear el color y la emoción, y dará una sensación de bienvenida a sus huéspedes.

A continuación, le daremos unas pautas generales para saber cuándo la pintura de la pared debe tener una tonalidad pasiva, activa, o neutra:

Paredes neutras

Los colores neutrales, como el blanco, gris, el beige, y el amarillo claro, envían un mensaje de calma y paz al cerebro. No es casualidad que los consultorios de los médicos, los cafés, los spa y los centros de salud mental, tengan paredes con colores neutros, cuyas propiedades pueden “des-estresar” a las personas.

Paredes brillantes y cálidas

Para recrear una atmósfera acogedora y de calidez en un cuarto, se deben utilizar colores brillantes y cálidos, como el amarillo fuerte, el naranja y el rojo.

Estos colores son muy buenas opciones para los cuartos que se ven fríos y opacos debido a una luz solar limitada. Combinando varias tonalidades de colores cálidos, se logrará evocar reacciones positivas y alegres.

Uno de los colores más recomendados dentro de los activos, es el amarillo intenso. Esta tonalidad agrega mucha vitalidad a los cuartos oscuros, por lo que incluso los terapeutas lo usan a menudo en sus clínicas o consultorios.

Usted puede lograr este mismo efecto agregando colores amarillos a los cuartos que no se asocien con momentos felices y de distensión, como las cocinas y los lavaderos. El amarillo se puede utilizar también para aumentar la energía.

Paredes frescas

En los cuartos donde haya mucho sol, los colores frescos pueden proporcionar calma al ambiente. Los verdes claros y los celestes, son perfectos para los dormitorios, los cuartos de juego, y las áreas de actividad.

Otros colores frescos, como por ejemplo el azul marino o el verde oscuro, pueden evocar ánimos reservados e incluso tristeza. Por esta razón, los colores frescos no se utilizan generalmente en áreas grandes.

El humor de los colores

Los siguientes colores, transmiten las siguientes sensaciones:

Rosa: Calma, promueve el afecto.

Amarillo intenso: Fuerza, aumenta la energía, amplía el tamaño de un cuarto.

Blanco: Purifica, unifica, da más vida a los demás colores.

Negro: Autoridad, demuestra disciplina, anima a la independencia.

Naranja: Fuerza, estimula el apetito y la conversación.

Rojo: Poder

Verde: Equilibrio, frescura

Púrpura: Confort, crea misterio

Azul: Relaja, refresca

Consejos y trucos

Para hacer combinaciones de colores en los cuartos, no hace falta que pinte las paredes de diferentes tonalidades: puede probar utilizando muebles y accesorios que puedan proporcionarle un contraste visual al color de la pared.

Por ejemplo, quedaría muy bien una pared de ladrillos rojizos al descubierto (ladrillos vista), con sillones cubiertos por mantas blancas.

Los colores frescos (pasivos), hacen que un cuarto se vea más grande de lo que en realidad es, mientras que los colores cálidos (activos) dan la sensación de cuartos más pequeños pero más acogedores.

La cortinas beige agregarán un toque de distinción y clase a cualquier dormitorio o cuarto.

jueves, 22 de abril de 2010

Contraste simultáneo:

Entendemos por contraste simultáneo el fenómeno según el cual nuestro ojo, para un color dado, exige simultáneamente el color complementario y, si no le es dado, lo produce él mismo. La experiencia prueba que la ley fundamental de la armonía coloreada encierra en sí la realización de la ley de los complementarios. El color complementario engendrado en el ojo del espectador es una impresión coloreada pero no existe en la realidad. No se puede fotografiar. El contraste simultáneo y el contraste sucesivo tienen seguramente el mismo origen.

Hagamos la experiencia siguiente : sobre una superficie cubierta de un color fuerte pintemos, un pequeño cuadrado negro. Coloquemos encima un papel de seda transparente ; si la superficie es roja, el espectador tiene la impresión de ver un cuadrado verde en vez del negro. Si la superficie es verde, el cuadrado parece rojizo ; si es violada, el cuadrado negro parece amarillento y si la superficie es amarilla, el cuadrado parece violaceo. Cada color produce simultáneamente su color opuesto.

Las figuras 1 a 6 muestran esta experiencia realizada de otra manera. Seis cuadrados de color puro encierran cada uno un pequeño cuadrado gris cuyo grado de claridad corresponde al del color puro sobre el cual está colocado. Cada uno de estos pequeños cuadrados brilla con un color que, de hecho, es el color complementario del color de base. Cuando se mira a un color, conviene tapar todos los demás y aproximar el rojo lo más posible al cuadrado que se mira. Los efectos simultáneos son tanto más fuertes cuanto más tiempo se mire fijamente el color principal y cuanto más brillante sea éste. El efecto queda reforzado cuando se ilumina por delante el color fundamental y cuando la imagen de la experiencia es examinada un poco por encima de la altura de los ojos, es decir cuando el conjunto se observa con una iluminación oblicua.
Puesto que el color engendrado no existe realmente pero aparece en el ojo, produce en nosotros una impresión de irritación y de vibración viva cuya fuerza cambia constantemente. Después de cierto tiempo parece que disminuye la intensidad del color de base, el ojo se cansa, mientras que la impresión dada por el color engendrado simultáneamente se hace más fuerte. El efecto simultáneo no sólo se produce entre un gris y un color puro sino también entre dos colores puros que no son totalmente complementarios. Cada uno de los dos colores intenta empujar al otro hacia su color complementario y, casi siempre, ambos colores pierden sus caracteres verdaderos y parece que irradian según nuevos efectos. Los colores parecen adquirir una luminosidad particularmente dinámica. Desaparece su estabilidad y se hacen pábulo de las vibraciones más variadas. Pierden su carácter objetivo para desplegar efectos de naturaleza irreal, adquiriendo así una nueva dimensión. El color queda como desmaterializado y se hace perfectamente válida la frase : « la realidad de un color no siempre es idéntica a su efecto ».
El efecto simultáneo es de gran importancia para todos aquellos que tratan con los colores. Decía Goethe : « Gracias al contraste simultáneo el color se presta al uso estético ».

La figura 7 (arriba) muestra tres cuadrados grises en un cuadrado anaranjado. Hemos empleado aquí tres tonos distintos de gris pero muy próximos. El efecto que produce cada tono de gris es diferente: así, el primer gris contiene un poco de azul y refuerza el efecto simultáneo; el segundo gris es neutro y se modifica simultáneamente; el tercer gris contiene algo de anaranjado y es completamente inadecuado para producir un efecto simultáneo, es imposible que se modifique. Esta experiencia pone de manifiesto el hecho de que se puede reforzar el efecto del contraste simultáneo o suprimirlo con métodos oportunos y apropiados.

Es importante saber en que condiciones se puede provocar el efecto simultáneo o se debe suprimir. Hay muchas composiciones de colores que no soportan el efecto del contraste simultáneo. Hace unos años, un fabricante de telas para corbatas me mostraba con desesperación unos cientos de metros de tela cara que no conseguía vender pues las rayas negras tejidas sobre un fondo negro parecían verdes en vez de negras y el tejido producía una vibración desagradable. El efecto simultáneo era tan fuerte que el comprador defendía que se había empleado hilo verde en vez de hilo negro. Si el fabricante hubiera empleado un hilo pardo-negro en vez de un hilo azul-negro, hubiera quedado eliminado el efecto simultáneo y se hubiera ahorrado la pérdida del material.

Existe también la posibilidad de emplear los colores que ofrecen un peligro según los grados de claridad distintos. En cuanto un contraste claro-oscuro aparece, la modificación simultánea se hace más difícil.
Los efectos simultáneos nacen también entre los colores puros si, en vez de emplear el color complementario al primero, se toma un color que en el círculo cromático de doce zonas se encuentra a su derecha o a su izquierda. Para el violado, no se tomará amarillo ; se elegirá el amarillo para el rojo-violado o para el azul-violado. Si se quiere reforzar el efecto del contraste simultáneo, se emplearán las posibilidades que ofrece el contraste cuantitativo.
Siempre es prudente mezclar previamente en un esbozo los colores que se van a usar en una composición : se podrá juzgar los efectos de color antes de pasar a la realización de la composición.

lunes, 12 de abril de 2010

Contraste del color en sí mismo

El contraste del color en sí mismo es el más sencillo de los siete contrastes de colores. No requiere un gran esfuerzo a la visión, pues para representarlo, se puede emplear cualquier color puro y luminoso.
De la misma manera que la oposición negro-blanco señala el más fuerte contraste de claro-oscuro, el amarillo, el rojo y el azul constituyen las expresiones más fuertes del contraste del color en sí mismo (figura 4). Para representar este contraste, necesitamos por lo menos tres colores netamente diferenciados. El efecto que se deduce, es siempre multicolor, franco, potente y neto. La fuerza de expresión del contraste del color en sí mismo va disminuyendo a medida que los colores empleados se van alejando de los tres colores primarios. Así, el carácter del anaranjado, del verde y del violado es menos marcado que el del amarillo, del rojo y del azul. El efecto de los colores terciarios es todavía menos llamativo. Cuando los distintos colores van delimitados por trazos negros o blancos, su carácter particular se pone mucho más en relieve. Su irradiación y sus recíprocas influencias son entonces ampliamente neutralizadas y cada color reviste una expresión real y concreta.

Si la triple concordancia amarillo, rojo, azul encierra el más fuerte contraste del color en sí mismo, bien se comprende que todos los colores puros y no mezclados pueden formar un contraste de este tipo (figura 6).
A causa de las modificaciones de valor claro-oscuro, el contraste del color en sí mismo alcanza un número infinito de nuevos valores de expresión (figura 7). Además la relación cuantitativa de colores puede sufrir modificaciones. El número de variaciones es inmenso y, en consecuencia, es posible variar indefinidamente la expresión de la concordancia. El tema o el gusto subjetivo del artista decidirán si la concordancia debe realizarse con superficies coloreadas más o menos grandes o si la concordancia debe contener más blanco o más negro. Como lo muestran las ilustraciones propuestas para la realidad y el efecto de los colores, el blanco rebaja la luminosidad de los colores y los hace más apagados, mientras que el negro aumenta su luminosidad y hace que se manifiesten más claros. Por ello el blanco y el negro desempeñan un papel particularmente importante en las composiciones coloreadas (figura 5).

Para los ejercicios, la elección, de las superficies coloreadas es absolutamente libre. Pero este hecho puede ser un peligro. El alumno podría buscar, formas interesantes en vez de estudiar la intensidad y la tensión recíproca de las manchas de color. Podría dibujar manchas, pero esta pintura que dibuja es enemiga de la creación coloreada y debería evitarse a toda costa. En casi todos los ejercicios empleamos aquí sencillas franjas o tableros. La figura 8, muestra un ejercicio realizado sobre un tablero: se emplea el amarillo, el rojo, el azul, el blanco y el negro.

l alumno debe disponer los colores según dos direcciones para desarrollar el sentimiento de las tensiones de manchas coloreadas. La figura 9 muestra unos colores muy luminosos, iluminados y ensombrecidos con manchas negras y blancas. Al desarrollar la concordancia representada en la figura 6, el alumno puede hallar unos colores luminosos necesarios para el ejercicio de la figura 10.

Los siete contrastes de colores

Se habla de contrastes cuando se puede constatar entre dos efectos de colores que se comparan, unas diferenciás o unos intervalos sensibles. Cuando estas diferencias alcanzan un máximo, se dirá que se trata de un contraste en oposición o de un contraste polar. Así, las oposiciones caliente-frío, blanco-negro, pequeño-grande llevadas al extremo son contrastes polares. Todo lo que podemos captar con nuestros sentidos se fundamenta en una relación comparativa. Una línea nos parece larga cuando junto a ella se encuentra una línea pequeña; pero la misma línea nos parecerá corta si es acompañada por una línea más larga. De la misma manera, los efectos de color pueden intensificarse o debilitarse por contrastes coloreados.
Cuando buscamos los modos de acción característicos de los colores, averiguamos la presencia de siete contrastes de colores distintos. Estos contrastes quedan regulados por unas leyes tan diferentes que cada uno de ellos debe ser estudiado en particular. Cada uno de los siete contrastes es tan específico y tan diferente de los demás por sus caracteres particulares, su valor de formación, su acción óptica expresiva y constructiva, que podemos reconocer en él las posibilidades fundamentales de la composición de los colores.
Goethe, Bezold, Chevreul y Holzel han subrayado ta importancia de los diversos contrastes de colores; Chevreul escribió todo un libro acerca del «Contraste simultáneo». Hasta el presente, no disponíamos de una introducción clara y fundamentada acerca de la práctica y los ejercicios para explicar los particulares efectos de los contrastes de colores. Este estudio sobre los contrastes de colores, constituye un elemento importante de la teoría de los colores.
Los siete contrastes de colores son:
1. Contraste del color en sí mismo
2. Contraste claro-oscuro
3. Contraste caliente-frío
4. Contraste de los complementarios
5. Contraste simultáneo
6. Contraste cualitativo
7. Contraste cuantitativo

viernes, 9 de abril de 2010

La Capacitación como aporte al Aumento de la Competitividad de las empresas Textiles

La exigencias que plantean los mercados globalizados son muchas y muy diversas.
La búsqueda de la competitividad se hace de muchas formas, llámese adquiriendo equipo, buscando materiales más eficientes y baratos, reduciendo costos de operación, ó bien localizando nuevos mercados; sin embargo, la más importantes es la inversión en la capacitación del personal involucrado en la realización de actividades.
El desarrollo de capacidad del personal requiere de la elaboración de un proceso englobado en lo siguiente:
a. Identificación de las actividades a realizar por las personas.
b. Detección de las necesidades de capacitación de las personas con referencia a ellos.
c. Desarrollo de planes y programas de capacitación que satisfagan esas necesidades.
f. Ejecución de los Planes y Programas propuestos.
g. Seguimiento a la efectividad de la capacitación a las personas.


Por Francisco Ramírez Rebolledo

miércoles, 7 de abril de 2010

La Certificación en las Actividades Industriales

Los Modelos de Aseguramiento de Calidad están diseñados de tal forma que contemplan los principales aspectos que como mínimo debe tener en operación el Sistema de calidad, para garantizar que a los clientes se les den los productos o servicios que salen de éste, con las características especificadas para ello.

La obtención de un Certificado de Calidad no es fácil. Lo que certifica las normas ISO 9000 son los Sistemas de Calidad y no los productos o servicios que salen de ellos. Ciertamente se puede lograr la Certificación de la calidad de un producto, pero su proceso es diferente. Un proveedor puede certificar que su producto o servicio cumple con las especificaciones que se
definieron para él, a través de demostrar con evidencias ese cumplimiento. Pero también existe la certificación a las personas, en donde se evalúan los conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes.

Por Francisco Ramírez Rebolledo

jueves, 1 de abril de 2010

Olvida tu talla, la forma de tu cuerpo es lo que importa

Todas las mujeres lo saben: ninguna está contenta al 100% con su cuerpo, su figura y su peso.
Como Consultor en Imagen Pública me he dado cuenta que muchas veces las mujeres son incapaces de reconocer ellas mismas sus atributos físicos, pero saben perfectamente los defectos de su cuerpo.

Las mujeres deben aprender a verse y sentirse bien, a lucir fabulosamente, independientemente de la forma de su cuerpo; abandonar la idea de que no pueden verse mejor porque no tienen el cuerpo de las modelos de la televisión o a creer que no vale la pena invertir en ellas mismas.

El camino hacia la autoconfianza existe al conocer cuál es el tipo de ropa que te ayuda a mostrar lo que amas de tu cuerpo y a ocultar lo que te agobia Toda mujer debe aprender a reconocer la forma de su cuerpo y aprender a cómo vestirlo. Cuando reconoces la forma de tu cuerpo y aprendes a vestirlo correctamente la autoconfianza irradia belleza en ti, al saber que luces sensacional.


¿Cuál es la forma de tu cuerpo?

El asunto es que todas las mujeres comparten atributos y aquellos “detalles” que quisieran disimular. La recomendación es que no caigas en la trampa de solo pensar que eres flaca, gorda, alta o chaparra como para poder hallar la forma de tu cuerpo en las siguientes descripciones. No te descalifiques a ti misma por no hallar todas las características en ti de una forma de cuerpo en particular, pon atención a toda tu silueta.

a. Si eres de las mujeres que tienen hombros y caderas del mismo ancho, cintura angosta y piernas largas, tal vez tengas un cuerpo en forma “de columna”.

b. Si tienes busto grande, cintura angosta, caderas angostas y piernas largas, tal vez tienes un cuerpo en forma “paleta”.

c. Si tienes hombros anchos, busto pequeño, poca cintura, caderas angostas y piernas largas y delgadas; tal vez tengas un cuerpo en “forma de cono”.

d. Si tienes hombros anchos, busto grande, poca cintura, caderas angostas y piernas largas, tal vez tengas un cuerpo en forma de “copa”.

e. Si tienes hombros anchos, poca o escasa cintura, estómago promedio, poca pompa, muslos y tobillos gruesos, tal vez tengas un cuerpo en forma “rectángulo o ladrillo”.

f. Si tienes tamaño de busto mediano pero tu estómago es mayor que tus senos y tienes trasero plano, tal vez tengas un cuerpo forma “de manzana”.

g. Si tienes busto grande, un poco de curvas, cintura grande, tus caderas son igual de anchas que tu busto y muslos y piernas delgadas, tal vez tengas un cuerpo en forma “de vasija”.
h. Si tienes busto grande, cintura pequeña, caderas anchas y lindos muslos, tal vez tengas un cuerpo forma “reloj de arena”.

i. Si tienes busto grande, cintura angosta, caderas anchas, tu trasero es grande, muslos anchos pero piernas cortas y delgadas, tal vez tengas un cuerpo forma “de chelo”.

j. Si tienes busto mediano, cintura pequeña, lindo estómago, muslos y tobillos anchos, tal vez tengas un cuerpo forma “pino de bolos”.

k. Si tienes busto pequeño, cintura grande, estómago plano, chaparreras, piernas anchas, tal vez tengas cuerpo “forma de pera”.

l. Si tienes hombros angostos, busto pequeño, poca cintura, muslos anchos y un trasero grande, tal vez tengas un cuerpo “forma de campana”.